
Mientras hilbanas los deseos más inquietantes en una hoja, yo repaso con temor las palabras y no me atrevo a creer, juagabas con ella... y cada vez que dibujas una nueva letra le das color a la perfecta mezcla de la colera y la ansiedad. No deseo nada más, ya no quiero ver lo que ha de pasar... Pero por Dios... a su corazón ¡ya no lo dañes más!

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